Isaías 55.10-13 es una joya de la palabra de Dios. Es una joya porque da una promesa maravillosa para los que en el SEÑOR han depositado su confianza. Enseña que la palabra de Dios es poderosamente eficaz. Su palabra es poderosa para salvar al pecador de su miseria. Para el pecador librado la palabra de Dios es como agua fresca que sacia la sed.
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelva allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55.10, 11)
También la palabra de Dios es poderosa para transformar al pecador en el objeto del gozo del SEÑOR. La promesa de la regeneración traen la paz interior y judicial con Dios. Es como si que en lugar de la zarza creciera ciprés o en lugar de la ortiga creciera arrayán.
“Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán: y será al SEÑOR por nombre, por señal eterna que nunca será raída.” (Isaías 55.12, 13)
Los conquistadores del mundo suelen levantar memoriales que conservasen sus nombres y sus hechos. Sin embargo con el tiempo o cuando se levanta otro más poderoso sus memoriales y sus inscripciones llegan a ser dañados y/o destruidos. Isaías es una joya de la palabra de Dios porque anuncian las buenas nuevas al pecador que el SEÑOR le salva por su palabra. El pecador redimido por el SEÑOR y transformado por Espíritu Santo será un memorial eterno de Dios que nunca será borrado.
Este es las buenas nuevas que la nueva iniciativa de la iglesia protestante en El Ensanche de Vallecas anuncia a todo hombre y mujer; niño y niña. El mensaje que Dios es poderoso para salvar al pecador y transformarle en una persona que le agrada al SEÑOR es el fundamento y el sustento de la iglesia protestante.